La huella de Pilar

05.07.2014 22:22

Pili ganó la Hernandarias Paraná por sexta vez seguida y es líder del circuito.

Geijo resurge en el circuito de elite tras la lesión del 2013. Es puntera tras tres pruebas y sueña con ser campeona mundial por tercera vez. Pero su vida es más que eso. Se cruzó con una empresa, que le ayudó a remodelar un gimnasio de boxeo, que además funciona como comedor. Ahora lo hace con la pileta del club Nueva Chicago. "Me hace sentir completa", dice.
 
A veces, en el camino, la vida te presenta momentos y situaciones que te hacen resurgir, te dan más fuerza. O simplemente te hacen sentir plena. A Pilar Geijo, nadadora de aguas abiertas, dos veces campeona del mundo, le sucedió en los últimos tiempos. En lo deportivo, el año pasado sufrió una lesión que no le permitió competir en las últimas tres carreras. "Terminé triste, la verdad, pero también me hizo ver lo positivo porque extrañé lo que hacía. Pude valorarlo más y recargar las pilas para este 2014", dice quien ahora es co líder del circuito mundial con tres pruebas disputadas.
Pili fue tercera en la Santa Fe-Coronda (57 kilómetros), ganó la Hernandarias-Paraná (88) por sexto año consecutivo y llegó cuarta en Cancún (15) para ser puntera junto a la checa Silvie Rybarova cuando quedan cuatro carreras. "Ahora realicé tres meses muy intensos de entrenamientos porque se viene la recta final en poco tiempo. El 26 de julio y el 2 de agosto tengo dos en Canadá (32 y 34 kilómetros). Son muy exigentes porque son en agua muerta y de temperaturas más frías. Dos condiciones que me gustan y convienen", explica.
 
Nadar con agua tan fría, en este caso cercanas a los 15 grados, no es para cualquiera. " Varias sufren de hipotermia y algunas abandonan. A mí me pasó una vez que toqué la placa, llegué y me desmayé", cuenta quien cerrará con pruebas en Macedonia e Italia (la famosa Capri-Nápoles), buscando el tercer título mundial. Pili, además de los triunfos en 2010 y 2011, suma dos subcampeonatos (2009 y 2012).
Pero el placer ella también lo encuentra lejos del agua, con situaciones que "me han hecho sentir plena como ser humano". Pilar se cruzó con la empresa Weber Saint Gobain, que le propuso ser mucho más que un sponsor. "Tiene su proyecto de Embajadores. Somos 47 de todo tipo de deportes, con distintos presentes. Hay campeones y otros que lo fueron en el pasado, profesionales y amateurs. Y lo único que nos pide es dejar una huella en la comunidad", cuenta Geijo.
 
Ella fue de las primeras que se prendió. Buscó un lugar para ayudar y para eso se centró en un gimnasio de boxeo en Francisco Solano, propiedad del ex boxeador Pedro Franco. "Tenía muchas carencias y con la empresa lo mejoramos porque además de ser un gimnasio que saca a 50 chicos de la calle, sirve de comedor para 170 personas de la zona. Ahora estamos construyendo, en el segundo piso, una biblioteca, con algunas computadoras que fueron donadas por gente que se prendió en la obra", contó. Pili no se conforma y ahora encara la refacción de pisos y vestuarios en la pileta del club Nueva Chicago.
"Me encanta ayudar. Le da un sentido a ser campeona del mundo, el círculo se cierra...", analiza con emoción una chica que deja su huella.
Fuente: JULIÁN MOZO  REVISTA OLÉ ARGENTINA
francisswim.blogspot.com/

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